Toc, toc, toc, suenan los golpes duros en la puerta y él corre con prisa a atrancarla aún más para que nadie entre, -Somos la policía, abra- el nerviosismo lo invade y trata de destruir toda la evidencia que pueda ser usada en su contra, -Segundo aviso, somos la policía, abra- sigue corriendo de un lado a otro sin saber que hacer, suda y sus pasos aligerados se escuchan a través de la puerta, esta puede ser su ultima oportunidad de escapar pero vive en un décimo piso y la única salida está rodeada, toma la botella de vodka que ya va por la mitad y se da un trago largo... suspira, escupe y maldice, sube el volumen de su reproductor de música, se pone los audífonos y escucha a Frank Sinatra "Strangers in the night" aspira la última linea y vuelve a tomar otro sorbo de vodka, se tumba en el piso y se prepara para lo peor -Vamos a tumbar la puerta, ponga las manos en alto y quédese donde está- no los escucha y poco le importa lo que hagan, que otra cosa podría pasarle cuando su memoria lo abandone y deje de recordar todo el dolor que ha creado, los golpes en la puerta se hace más fuertes y las bisagras empieza a ceder, toma posición fetal y vuelve al estado en el cual solía dormirse cuando su progenitora lo arrullaba con tristes canciones de cuna, los latidos aumentan al unísono de los golpes en la puerta, entra en estado de shock y lentamente su cabeza lo aleja de ese lugar, cae la puerta con un sonido estrepitoso que despierta a sus vecinos, son las 4 y 30 de la mañana, se abalanzan sobre él y lo esposan, le leen sus derechos pero ni se inmuta, una baba espesa y verde sale de su boca mientras lo policías buscan las pruebas del delito, lo interrogan, lo golpean y no generan ni un pestañeo, sigue en ese trance, está sumergido en la melancolía de las canciones de cuna, su apartamento empieza a ser saqueado sin temor por la policía, rompen las fotos que estaban pegadas a las paredes, son retratos de personas desconocidas, las tomaba cada vez que salía a la calle, luego al llegar a su casa las ubicaba estéticamente y así no se sentía solo, una vez más lo interrogan, una vez más lo golpean, una vez más sale la baba verde, tiene sed y no puede tomar otro trago, la botella ha sido estrellada en una de las paredes y uno de los vidrios de la botella es ahora utilizado por uno de los policías para jugar en su garganta, quieren meterle temor pero no saben que eso es lo que busca, uno de ellos en un acto de desesperación saca su arma y la pone en su frente, le grita y escupe en su cara, ni una palabra brota de su cuerpo, canciones de cuna y sed es lo único que pasa por su mente, no hay nada más que le interese, es su hora y sabía que iba a llegar aquella madrugada -Vamos a matar a este hijueputa y luego decimos que se nos lanzó con un cuchillo- él observa lentamente como el dedo se desliza y hace presión en el gatillo, piensa en su recuerdo más doloroso y hace que se convierta en el mejor de todos, cierra los ojos y escucha el fogonazo, puede sentir como la bala entra en su cráneo y se abre espacio borrando todas las cosas que en algún momento fueron importantes, ya no hay canciones de cuna, ya no hay sed, ya no hay temor, cae en el piso y uno de los policías exclama -Este tipo si era el que buscamos? revisemos de nuevo si el número del apartamento es el mismo que nos dijeron- una vez más se han equivocado, era el apartamento del lado y gracias a su torpe labor asesinaron a quién no era, mientras tanto el que buscaban tuvo el tiempo necesario para huir, sin embargo siguen buscando cosas de valor y saquean, llaman a la estación, con una mentira hacen que todo parezca verdad, se marchan y solo queda una foto en una de las paredes, es la única foto que tenía con su madre, es una foto en la cual ella lo tiene en brazos y lo dormía cantándole una canción de cuna.
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