Muchas veces y últimamente me pregunto muchas cosas, más de lo acostumbrado diría yo, seguir enfrascado en esta lucha tendrá un final medianamente satisfactorio? Quisiera saberlo pero sé que es imposible, la vida te da señales que si no sabes cómo leerlas de manera correcta te puedes ver metido en una debacle de proporciones gigantescas… apoteósicas diría yo, meter el dedo en la llaga tiene algún sentido? Dejarla que sane y quede como una cicatriz más es lo mejor? O curarla con yerbas venidas de todos los continentes enviadas por chamanes de dudosa procedencia pero con fama mundial de curar lo imposible y lo inimaginable.
Primer round: Me alisto de manera olímpica, me levanto a las 5 am, hago yoga, desayuno fruta, me como dos huevos crudos, me pongo la sudadera… sin lavar! Hago estiramiento, los audífonos listos, música a todo volumen, el sol todavía no asoma y salgo a trotar, el frío se mete como un demonio tímido y por momentos me hace desistir y volver al calor de mi cama y mis temores… pero no! Tengo que entrenar fuertemente, no puedo dejar que este pequeño impase se apodere de mí, la meta de hoy son 3 kilómetros para empezar, 100 metros y los estragos del cigarrillo hacen su aparición, falta el oxigeno pero no me detengo, es mi primer día y esto hace parte de mi cambio… cambio.
Segundo round: Ya van varios días en esta ruleta, los 3 kilómetros se han vuelto 6 y para los siguientes días espero que sean 9 y luego 12, al llegar a casa tomo una taza de café, me fumo un cigarro y escucho noticias… ya sé que el cigarrillo debería estar fuera de mi vida, que es un vicio, que lentamente voy convirtiendo en cenizas mi cuerpo y la vida se apaga lentamente junto con él… es uno de mis tantos vicios como mi autocomplacencia, apago el cigarro y se acaba el café, me sirvo otro y enciendo otro cigarro, en el humo puedo ver como lentamente se dibujan todos aquellos momentos que me hicieron feliz la última semana… allí está ella.
Tercer round: Dejé el ejercicio, aumente el cigarro, camino por la cuerda floja esperando que esta se rompa o pierda el equilibrio, no pasa ninguna de las dos cosas y he adquirido una fascinación por el peligro y la adrenalina que despierta en mi jugar a caer al vacío, muchas veces lo hago con los ojos vendados… el vértigo es más fuerte y la adrenalina más espesa, sientes como tu cabeza la envía a todo tu cuerpo y este tiene problemas para procesarla, en tu lengua puedes sentir lo dulce que es, lo amarga que se vuelve y seca tu garganta hasta volver tu boca como el polvo de mil años guardados de rencor, como me gusta vida hijueputa, si pudiera tener esta sensación todo el día viviría en un trance inequívoco y profundo, me lanzo al vacío y en el aire puedo sentirla, me acaricia, me sostiene y me deja caer… quiero seguir en el vacío pero estoy viendo el fondo… voy a caer dentro de poco.
Cuarto round: Estoy tirado en medio de la nada, solo escucho murmullos, sollozos, carcajadas, llanto, algarabía y uno que otro roce de personas pero no puedo ver, me tropiezo constantemente y caigo, me levanto y empiezo a palpar, me llaman por mi nombre… carajo estoy ciego! Reconozco a quienes me hablan, sé quiénes son pero no puedo recordar su nombre ni su cara, algunos parecen más viejos por lo cansado de su aliento, solo puedo verla a ella… es el único recuerdo visual que aún queda en mí, pero no me habla, sus labios se mueven, su risa se apaga, su imagen se vuelve opaca, se desvanece y yo con ella.
Quinto round y ¿último?: Tengo alas y pienso estrenarlas, me voy a la terraza más cercana que tengo y pienso lanzarme pero alguien ve mi osadía y me detiene, me recomienda que no lo haga y le agradezco por no permitirme realizar semejante estupidez, pero un momento… me dice que desde esa altura no funcionan, claro le digo, no puedo planear ni utilizar el viento a mi favor, que tonto soy, me lleva a un sitio lo suficiente alto, puedo ver la ciudad desde ahí, se ve majestuosa, impredecible y hermosa, desplego mis alas cual faisán en época de apareamiento, hago una danza digna del mejor de los teatros… les muestro quién manda, tomo aire y me lanzo; es cierto puedo volar! Es lo mejor que he experimentado solo comparado con el sexo y el insomnio de mis mejores épocas, aquellas en las me dejaba sorprender por el cantar de las pocas aves que todavía quedan en la ciudad, ellas me avisaban que el día había dado inicio y yo había sucumbido al descanso. Doy un sobrevuelo y ahí están todos en sus labores cotidianas de trabajo, estudio y pereza, ahí está… la acompaño en su recorrido sin que sepa que estoy sobre ella y cuando ha llegado a su destino le hablo fuerte para que me vea, mira hacia arriba y hace un ademan con su mano derecha se despide y yo de ella, le digo que la amo y sigo mi trayecto, no sé exactamente donde iré a parar, el viento todavía es fuerte y mis sentimientos también, una parte de ellos están con ella para protegerla, el resto se quedan conmigo para darme fuerza y ánimo.
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