martes, 6 de diciembre de 2011

CAPITULO I

Solo unos pocos pueden entender lo que voy a publicar en los próximos días, tan solo son una serie de eventos ocurridos en el último año, aquí encontraran realidad y ficción mezclados en mi cabeza.
Hoy es uno de esos días en los que al abrir los ojos sólo puedo pensar en una palabra que expresa y refleja la inconformidad de mis últimos acontecimientos… ¡Jueputa! Lo digo con odio, con alegría, con tristeza, con optimismo y con resignación. Qué tanto puede ayudarme… La verdad lo ignoro y no me interesa saberlo, solo es una expresión fuerte e impulsiva que pretende expulsar cargas reprimidas. Es raro pero en medio de tantos problemas, obligaciones y una que otra ocupación siento un halo de tranquilidad, es cierto no tengo nada, no tengo trabajo, no tengo dinero, no tengo pareja, no tengo salud… o bueno eso tal vez si lo tenga pero en cualquier momento puede abandonarme gracias a mis hábitos diarios, mala alimentación, un sueño variable de pocas horas, muchos cigarrillo y caminatas extensas de ideas raras en universos paralelos.
¿Qué si alguna vez me imagine como sería mi vida a los 30 ó 31 años? La verdad nunca me tome la molestia de plantearme esa pregunta, nunca me he tomado la molestia de pensar en el futuro, sólo vivo el presente, me atormenta el pasado y espero el día a día sin temerle a la muerte, puede ser muy hippie o muy punkero de mi parte tener este tipo de ideas, pero así me he ido amoldando a lo largo de mi vida, voy de tropezón en tropezón, sé que todos debemos pasar por esto, es una ley natural de la vida, pero la verdad yo no soy todo el mundo, así que no me interesa cuantas veces hayan caído los demás, son tantas cosas que han dejado de importarme que la sola idea de esperar ya me aburre, ¿esperar para qué? ¿Para sufrir una decepción más de mi cotidianidad? No, estoy jarto de eso. Ahora tengo la cabeza como un yunque, pesada y cerrada por todos lados, fría dura e inerte, muerta y estática, oscura y solitaria, pero me acompaña cada segundo que pasa y no me deja nada.
Sigo huyéndole a los recuerdos porque son una constante travesía de sin sabores, sonrío me río y me detengo en un instante presuroso a la calma, adivino las palabras siguientes sin esperar que puedan decirme o en que puedan ayudarme, busco escapar sin generar una mínima esperanza a mi confusa situación, ¿Qué sentido puede tener lo que escribo? No tiene nada, no hay comienzo pero si final, espero ese final con calma y angustia, puede estar a unos pocos minutos, pero no sé cuál día es el dueño de esos minutos, puede ser hoy o tal vez ya pasó y no me di cuenta cuando estuvo cerca mío, me aterran tantas cosas y pienso tanto en ellas que me desconecto de la realidad, vuelvo a mis universos paralelos y en ellos soy tan sincero que me aterra el cinismo que puedo llegar a albergar en mi corazón, ya no sueño con volar, con dinero, con éxitos, con familia, con mujeres, con lujos, con viajes, con casas, con tranquilidad, sueño con despertar y empezar de cero, aprender a hablar de nuevo, caminar y darle un rumbo a mi vida, cometer los mismos errores y no temerles de nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario