Se han fijado en todo lo que ocurre en la calle cuando salen a caminar… ya sea porque si, porque están haciendo una vuelta, un mandado o cosas por el estilo, no importa que carajos salgan a hacer a la calle pero si han fijado en lo que hay a su alrededor a cada paso que dan?
Yo sí! lo hago a diario y me encuentro con infinidad de personajes, historias, retratos y demás… fue en una de esas tantas caminatas pedagógicas patrocinadas por la cotidianidad que me encontré a Batman, sí Batman el hombre murciélago, el caballero de la noche, el millonario que auspiciado por la penumbra sale a hacer justicia por su propia mano, aquel ser oscuro que habita ciudad Gótica y combate noche a noche a sus enemigos que intentan implantar el caos, Batman estaba frente mío y parecía que a nadie más le importaba o no se daban cuenta, Batman estaba en un carrito de dulces comprándose un cigarrillo, un pielroja, un peche.
Yo que tengo el mal habito de fumar además de muchos más también me encontraba comprando un cigarrillo cuando mi sorpresa fue mayúscula al ver aquel paladín de la justicia en la esquina de una calle bogotana como un simple ciudadano más, con su traje de superhéroe pero sin la mirada y atención de los transeúntes, estuve callado por un momento mientras compraba mi dotación, vi que intentaba prender su cigarrillo pero aquel encendedor había llegado a su fin, saque el mío y lo invite para que lo prendiera, pudieron más mis ganas de preguntas del porque estaba en este lugar, en esta ciudad y en ese estado… se veía más lúgubre de lo normal, más pensativo, había algo que lo molestaba y quería sacarlo de una vez por todas, no lo pensé dos veces y decidí hablarle.
Tuve temor de iniciar la conversación porque no todos los días se cruza uno con un superhéroe y menos con Batman, es cierto que en este país el gobierno y los medios nos venden con publicidad persuasiva y agotadora que los grandes héroes de la patria son aquellos que arriesgan a diario su vida con fusil en mano y aprovechando la libertad que les da la ley hacen lo que quieren, amenazan, trafican, asesinan y salen airosos de sus fechorías, son nuestros héroes, son nuestra fuerza pública, pero él no era de ellos, solo con su inteligencia y su conocimiento de distintas artes de combate enfrenta a los villanos, pero allí en aquella esquina no estaba seguro de que haría esa noche, más fría de lo acostumbrado, más sola de lo normal.
Decidimos sentarnos en el andén para desahogar nuestras almas doloridas y solitarias, no entendía el porqué no podía dejar de salir todas las noches a combatir los malos si finalmente el pagaba sus impuestos para que otros hicieran el trabajo sucio que él noche a noche lo hacía sin cobrar un peso por ello, pero si se ganaba el odio de los buenos y los malos que lo veían como un peligro latente, estaba destinado a la irremediable soledad, quería amar como una persona normal, quería poder confiar en alguien pero era imposible, en nadie se puede confiar, a nadie se le puede creer; yo escuchaba atento las palabras que brotaban de su boca con furia, con tristeza, Batman se desahogaba conmigo y yo también tenía cosas por sacar, era una oportunidad única para hacerlo, un extraño sería escucha de mi dolor. Luego de una hora decidimos hacer vaca y comprar algo de licor, las penas estaban a la orden de la situación para acompañarlas con algo más fuerte que nuestro propio dolor, media botella de licor de dudosa procedencia que fue adquirida en una tienda de mala muerte ubicada el frente nuestro fue testigo de aquel momento sublime y poco creíble para aquellos que escucharan mi historia.
Llegó mi turno, le dije quién era y donde venía, cuáles eran mis problemas, mis tristezas y temores, brindábamos ante cada casualidad que encontrábamos, compramos más licor y nuestras carcajadas inundaban aquella esquina que terminó por quedarse sin un alma alrededor, al parecer éramos invisibles para todos, cómo es posible que patrullas de policía pasaran por nuestro lado y no se dieran cuenta que un par de desdichados estaban tomando en la calle! nadie nos veía, nadie nos escuchaba, solo éramos los dos maldiciendo él porque de nuestra desdicha emocional.
Batman al igual que yo le dolía el corazón por causa de un imposible, un algún día estaremos juntos tal como yo estaba acostumbrado a escuchar, pero el problema de él era que debido a su condición de superhéroe no sabía si al salir cada noche en su Batimovil a combatir a sus enemigos podrían ser ellos los vencedores y él podría quedar como un simple recuerdo que se desvanecería pronto ante la llegada de un nuevo paladín… esto era lo de menos, nunca podría disfrutar de los besos, caricias y compañía de quien amaba, porque ella no estaba dispuesta a aceptarlo tal como es, solo era el amigo gay, el cual ella nunca vería como hombre, Batman hablaba por mí y yo solo servía más licor para tratar de desatar ese nudo que ambos teníamos por dentro.
Una llamada a su celular le advirtió que algo estaba sucediendo en algún lugar de la ciudad pero pareció no importarle, esta noche era de él, que los demás se las arreglen como puedan, yo me preocupo por la seguridad de la ciudad, quién se preocupa por mi? Parecía decirlo con la expresión de sus ojos… Batman estaba solo igual que yo, pero era nuestro destino y teníamos que asumirlo porque era la vida que nos había tocado. Se paró y sin despedirse vi como se alejaba por una calle que conducía a el encuentro con su propio destino, yo me quedé un rato más con la mente en blanco, dos botellas y media fueron testigos de aquel encuentro, fue cierto todo lo que viví por unas horas? O tan solo fue producto de mi imaginación y ante la necesidad de desahogo mi mente trajo a un superhéroe a que me acompañara para debatir sobre esta absurda situación que se prolonga cada día y se niega a desaparecer por la terquedad que me domina, Batman si existe!
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