Esto es lo último que ha ocurrido recientemente, hay reportes de ciudades devastadas, los ejércitos de los países han acabado con poblaciones enteras, aquellos que no han sido infectados y han podido escapar los han llevado a refugios que se encuentran fuertemente custodiados, los científicos siguen trabajando incansablemente en busca de la solución que detenga al virus, los únicos que al parecer no llaman la atención de los zombis y las autoridades son los animales que andan a su antojo por todo lado, Mariana y yo hemos encontrado un grupo de personas que también se encuentran huyendo con sus familiares infectados en busca de un lugar apacible para poder sobrevivir y esperar que todo vuelva a la normalidad.
Como pude ingrese al hospital en el cual Mariana se encontraba, médicos, enfermeros, guardias y personas que esperaban razón de sus familiares huían despavoridos de allí, los zombis estaban fuera de control y atacaban a todo aquel que se les atravesara, paredes, pisos y camillas eran un rio de sangre, la escena era del final de los tiempos, cuerpos sin sus extremidades y algunos cobrando vida aparecían por donde uno caminara, llegué al piso en el cual estaba el consultorio donde Mariana había sido internada, la encontré despierta pero sin entender que ocurría, no hablaba, solo miraba sin entender que ocurría, me reconoció pero no dijo palabra alguna, la tomé de la mano y huimos de allí por las escaleras de emergencia que estaban totalmente libres, subimos a mi carro y a toda velocidad me dirigí a nuestro apartamento, saque lo que más pude de él mientras Mariana esperaba en el carro, llegué y ella no estaba, entré en pánico, corrí como un loco llamándola por todo el parqueadero, no estaba, encendí el motor y aceleré lo que más pude, me abrí paso por un tumulto de zombis los cuales atropellé sin misericordia, y al fondo estaba ella parada, solo observaba y lo que veía no le parecía extraño, los zombis no la atacaban, sabían que era uno de ellos, al pasar por su lado abrí la puerta, la tomé del brazo y la subí con fuerza, tomé la autopista tratando de huir fuera de la ciudad pero me fue imposible, el éxodo era increíble, filas interminables de carros que esperaban huir y la horda de zombis que se acercaba, di media vuelta y busqué refugio en las montañas pero no podía hacerlo, estaban militarizadas porque allí vivían algunas de las personas más prestantes de la ciudad y la orden del gobierno era sacarlos sanos y salvos, me detuve sin saber que hacer, dónde ir, que pensar, recordé entonces la Universidad que estaba en el medio de la ciudad y la cual tenía un campus enorme, allí podría esconderme con ella al menos por un par de horas mientras decidía que hacer, era riesgoso pero fue lo primero que se me ocurrió.
Llevábamos algunos días escondidos en un edificio y allí conocimos un vigilante que nos permitió resguardarnos a cambio de comida, compartimos de las provisiones que yo había sacado del apartamento y escuchábamos todo el día el pequeño radio que tenía para saber las noticias sobre que ocurría, en todo el mundo se reportaba caos y los gobernantes se encontraban reunidos en un bunquer en el país en el cual la vacuna o virus había sido desarrollada, tomaban decisiones y daban tiempo a que los científicos solucionaran todo, mientras tanto los ejércitos iban exterminando lo que se encontraba a su paso, sin importar si eran zombis o no zombis, ellos solo saciaban su sed de sangre a como diera lugar, estaban amparados por la orden de todo un planeta.
Ramiro, así se llamaba el vigilante, se vio extrañado al ver que pasaban los días y Mariana no comía nada, no hablaba, no dormía, solo estaba sentada y miraba por la ventana, le dije que era el shock de todo lo que habíamos visto en la calle, pero el pareció no creerlo mucho, una mañana salí a buscar un poco de agua a la cafetería de la universidad, con Ramiro habíamos acordado que nos turnaríamos para esas cosas, al regresar mi sorpresa fue de horror, Mariana estaba devorándose a Ramiro, le había sacado las entrañas y parte de su cara ya no existía, me abalancé sobre ella y la retiré de allí con fuerza, cayó en un rincón de la habitación y empezó a llorar, todavía era humana, tenía sentimientos, sabía que lo que había hecho estaba mal y por eso lloraba, sentí en parte alivio, teníamos que huir de nuevo, hacia dónde… no lo sabía, no había provisiones y debía encontrar la manera en que Mariana pudiera saciar su sed de sangre sin atacar a los demás… y a mi.
Recordé el taller que tenía una amiga y que se ubicaba en un viejo edificio de cuatro pisos, recordé que ella tenía una pequeña terraza en la cual podía divisar parte de la ciudad y sabría sobre los últimos movimientos de las patrullas y los zombis, recordé que alguna vez me dijo que cuando quisiera podría acudir a ella y que su taller estaba ahí para mi, no lo pensé más y luego de limpiar a Mariana fuimos corriendo velozmente en mi carro, no sé que pasó realmente pero tuve que atropellar a muchas personas, zombis y creo que algunos vivos, prefiero no pensar en eso, en las calles seguían devorando personas por donde pasara, los militares también veían reducida su violencia ante los ataques zombis, no tenían tiempo para fijarse quien era el loco que iba tras el volante que levantaba zombis como pinos de bolos, llegué al taller de mi amiga, toqué el timbre desesperado y ella se asomó por la ventana, pudo reconocerme y de inmediato bajo y abrió, me permitió entrar con mi carro y al ver a Mariana notó que había algo extraño en ella pero no se preocupó, al llegar al taller me di cuenta de porque estaba tranquila, ese era un reguardo de más personas que estaban acompañadas por familiares, amigos y seres amados en la misma condición de Mariana, sentí que una frescura recorría mi cuerpo, por un momento tuve un respiro y un alivio, ellos podían sacarme de algunas dudas, el porque Mariana y las otras personas que allí estaban no eran totalmente zombis, tomamos un espacio en el taller y allí nos ubicamos, éramos quince en total, entre ellos algunos niños que yo sabía estaban infectados pero no se inmutaban, hacían caso a lo que les decían igual que los demás, pasamos la noche y al otro día los que no habíamos sido vacunados nos reunimos para hacer un plan y poder huir de allí, esto estaba tomando otro giro…
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